sábado, 15 de septiembre de 2012


Este fue uno de los primeros poemas que me hizo amar la poesía  a mis 9 años, sollozaba de dolor y sentía una herida. Hoy sé, que era la percepción mágica de un futuro tormentoso en el amor.

No quiero que te vayas
dolor, ultima forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aqui, mas lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tu,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.

Yo no necesito tiempo
Para saber cómo eres:
Conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti conocer
En lo que callas, o en esas
Palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
Que estás viviendo, no sabe
Más que alusiones de ti,
Pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
En lo que tú has hecho, antes,
Sumas acciones con sonrisa,
Años con nombres, será
Ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
En ese desgarramiento
Brutal de tiniebla y luz,
Donde se revela el fondo
Que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
Desnuda ya del equivoco,
De la historia, del pasado,
Tú, amazona en la centella,
Palpitante de recién
Llegada sin esperarte,
Eras tan antigua mía,
Te conozco tan de tiempo,
Que en tu amor cierro los ojos,
Y camino sin errar,
A ciegas, sin pedir nada
A esa luz lenta y segura
Con que se conocen letras
Y formas y se echan cuentas
Y se cree que se ve
Quien eres tú, mi invisible.
P. Salinas

Pedro salinas – La voz a ti debida

Ahí, detrás de la risa,
Ya no se te conoce.
Vas y vienes, resbalas
Por un mundo de valses
Helados, cuesta abajo;
Y al pasar, los caprichos,
Los pronto te arrebatan
Besos sin vocación,
A ti, la momentánea
Cautiva de lo fácil.
“¡Que alegre!”, dicen todos.
Y es que entonces estás
Queriendo ser tú otra,
Pareciéndote tanto
A ti misma, que tengo
Miedo a perderte, así.
Te sigo. Espero. Sé
Que cuando no te miren
Túneles ni luceros,
Cuando se crea el mundo
Que ya sabe quien eres
Y diga: “si, ya sé”,
Tú te desataras,
Con los brazos en alto,
Por detrás de tu pelo,
La lazada, mirándome.
Sin ruido de cristal
Se caerá por el suelo,
Ingrávida careta
Inútil ya, la risa.
Y al verte en el amor
Que yo te tiendo siempre
Como un espejo ardiendo,
Tú reconocerás
Un rostro serio, grave,
Una desconocida
Alta, pálida y triste,
Que es mi amada. Y me quiere
Por detrás de la risa.
LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 285 a 309
¿Por qué tienes nombre tú,
día, miércoles?
¿Por qué tienes nombre tú,
tiempo, otoño?
Alegría, pena, siempre
¿por qué tenéis nombre: amor?
Si tú no tuvieras nombre,
yo no sabría qué era
ni cómo, ni cuándo. Nada.
¿Sabe el mar cómo se llama,
que es el mar? ¿Saben los vientos
sus apellidos, del Sur
y del Norte, por encima
del puro soplo que son?
Si tú no tuvieras nombre,
todo sería primero,
inicial, todo inventado
por mí,
intacto hasta el beso mío.
Gozo, amor: delicia lenta
de gozar, de amar, sin nombre.
Nombre: ¡qué puñal clavado
en medio de un pecho cándido
que sería nuestro siempre
si no fuese por su nombre!

sábado, 8 de septiembre de 2012


Me regocijo entre hechos pasionales llenos de locura en la oscuridad de mi habitación.
Desearte, sentirte mía, tenerte cerca para explicarte las desventuras de mi enamoradizo corazón, que tiene como norte conocer y conquistar los rincones solitarios de tu alma.
No miento, a decir verdad, tengo el fabuloso don de echar todo a perder en lo que relaciones se refiere, por esta razón querida mía, no le pido una que no podamos mantener. 
Solo quisiera su compañía una o 2 noches al mes, hablar amenamente, tener entre mis brazos a una mujer soñadora que lee, es todo un reto. Y como cada reto debo superarlo este no será la excepción.
Para hablarle un poco de mi, debo decir que estoy marcada por una soledad constante, una soledad llena de pasajes mitológicos, encuentros con el cosmos, nunca he podido sentirme duraderamente feliz, siempre esa felicidad efímera se ve empañada por sucesos antagónicos en esta historia que aun me decido a escribir. Suelo perder la cabeza por mujeres de sonrisa tierna, buen hablar y un hermoso par de piernas para besar, justo la descripción más precisa para usted.
Y ahora es una certeza, mi locura esta empapada de su ser.

E. Herrera
¿Como voy a detenerte con
palabras desnudas, promesas
pegadas entre si con sangre,
o con el olor de amar
un recuerdo distante?

Joy Harjo

Charlotte Bronte a Constantine Heger 18 noviembre de 1845



Monsieur:
Los seis meses de silencio han seguido su curso. Hoy es 18 de noviembre; mi última carta estaba fechada (creo) el 18 de mayo. Por eso puedo escribirle sin faltar a mi promesa.
El verano y el otoño se me han hecho muy largos; a decir verdad, han sido necesarios dolorosos esfuerzos por mi parte para mantener hasta ahora la abnegación que me impuse a mí misma. Usted, Monsieur, no puede concebir lo que significa; pero imagínese por un instante que uno de sus hijos fuera separado de usted, a 160 leguas, y que usted tuviera que estar 6 meses sin escribirle, sin recibir noticias suyas, sin oír hablar de él, sin saber nada de su salud, y entonces entenderá fácilmente toda la severidad de una obligación así.
Le digo francamente que he intentado olvidarle durante estos meses, porque el recuerdo de una persona a quien uno no cree que pueda volver a ver de nuevo y a quien, sin embargo, se tiene gran estima, atormenta demasiado la mente; y cuando uno ha sufrido ese tipo de ansiedad durante un año o dos, está dispuesto a hacer cualquier cosa para reencontrar la paz. Yo lo he intentado todo; he buscado ocupaciones; me he negado a mi misma por completo el placer de hablar de usted, ni siquiera a Emily; pero no he sido capaz de superar ni mis pesares ni mi impaciencia. Lo cual, de hecho, es humillante: ser incapaz de controlar los propios pensamientos, ser esclava de un pesar, de un recuerdo, la esclava de una  idea fija y dominante que gobierna despóticamente la mente. ¿Por qué no puedo recibir tanta amistad de usted, como usted de mi, ni más ni menos? Entonces estaría tan tranquila, tan libre, que podría mantenerme en silencio durante 10 años sin esfuerzo.

George Sand (Amandine-Aurore LucilleDupin, Baronesa de Dudevant) a Gustave Flaubert 14 de septiembre de 1871



Y que, ¿quieres que deje de amar? ¿Quieres que diga que he estado equivocada toda mi vida, que la humanidad es despreciable, odiosa, que siempre lo ha sido y siempre lo será? ¿Y tú desprecias mi angustia como una debilidad y un pesar pueriles por una ilusión perdida? ¿Afirmas que la gente siempre ha sido feroz, el sacerdote siempre hipócrita, el burgués siempre cobarde, el soldado siempre bandolero, el campesino siempre un estúpido? Dices que has sabido todo eso desde tu juventud y te regocijas por no haberlo dudado nunca, porque la madurez no te haya traído ninguna decepción; ¿es que no has sido joven? ¡Ah!, somos totalmente diferentes, porque yo nunca he dejado de serlo, si ser joven es amar siempre.
¿Qué, entonces, es lo que quieres que haga, para aislarme a mi misma de los de mi clase, de mis compatriotas, de mi raza, de la gran familia en cuyo seno mi propia familia no es más que una espiga en el campo de toda la tierra? ¡Si al menos esta espiga pudiera madurar en un lugar seguro, si al menos una pudiera, como tú dices, vivir para algunas personas privilegiadas y separarse de las demás!
Pero es imposible, y tu razón, tan sensata, se lanza a levantar las más irrealizable de las utopías. ¿En que edén, en que fantástico el dorado esconderás a tu familia, tu pequeño grupo de amigos, tu felicidad intima, para que las laceraciones de la sociedad y los desastres del país no le alcancen? Si quieres ser feliz con algunas personas, ellas, las preferidas de tu corazón, tienen que serlo por sí mismas. ¿Y pueden? ¿Puedes darles la más mínima seguridad de ello?
¿Encontraras un refugio para mí en mi vejez que está acercándose a la muerte? ¿Y qué diferencia hay ahora entre la vida y la muerte para mi misma? Supongamos que morimos absolutamente, o que el amor no nos sigue a la otra vida, ¿no seremos capaces de vivir hasta nuestro último aliento atormentados por el deseo, por la necesidad imperiosa de asegurar a aquellos que dejamos detrás toda la felicidad posible? ¿Podemos irnos a la cama tranquilamente cuando sentimos la tierra agitada dispuesta a tragarse a todos aquellos por los que hemos vivido?
Una vida feliz continuada con la propia familia, a pesar de todo, es sin duda un bien relativamente valioso, el único consuelo que uno puede y debe disfrutar. Pero incluso suponiendo que el mal exterior no penetrase en nuestra casa, lo cual es imposible, tú lo sabes muy bien, no podría aprobar la aceptación de la indiferencia hacia lo que causa la infelicidad publica.
Todo eso estaba previsto…Si, ciertamente, ¡lo había previsto tanto como cualquier otro! Vi levantarse la tormenta.
Era consciente, como todos los que no viven sin pensar, de la evidente aproximación del cataclismo. Cuando uno ve al paciente retorciéndose en la agonía, ¿hay algún consuelo en entender su enfermedad completamente? Cuando cae el rayo, ¡nos tranquilizamos porque hemos oído el estrepito del trueno mucho tiempo antes?
No, no la gente no se aísla, los lazos de sangre no se rompen, la gente no maldice ni desprecia a su clase. Humanidad no es una palabra vana. Nuestra vida se compone de amor y no amar es dejar de vivir.

¡Noches salvajes, noches salvajes!

Si estuviera contigo

¡Las noches salvajes serian nuestro placer!

Remando en el Edén

¡Ah, el mar!

¡Qué puedo hacer más que echar el ancla –esta noche-

En ti!


Emily Dickinson

martes, 21 de agosto de 2012

Cicatrices


Me enamoré de lo primitivo de tu ser, tus ojos abiertos mientras duermes el placer de cerrarlos y verte descansar, los besos fríos cuando estaba ausente todo sabor de tu boca, tus senos caídos que despertaban con el roce de mi lengua, el olor de tu cuello cuando te abandonaban las esencias perfumadas, tus dedos que pasaban las páginas encantadas de los libros envejecidos. 
Amaba tu inocencia mezclada con literatura de ensueño, amaba tus silencios llenos de suspiros mientras me leías el cuerpo, y navegabas en mi mirada perdida, amaba tus tropiezos, tu marca lunar en la mano.
Todas esas imperfecciones que tratas de esconder para agradar, y q han desaparecido asi como mi amor por ti. El tiempo me permitió Llegar al punto de disfrutar alguna cosa que a ti te fascinaba y q yo algun dia apenas note, aun se me presentan como una maravillosa sorpresa. 

martes, 14 de agosto de 2012


Alguna vez te seras sincera a ti misma?
 las mentiras se escurren por tu piel y el sabor amargo de tu desventura talla tu sonrisa.
finges, caminas, finges, sonries, finges, finges. tu molde no se rompe. Los esquemas que te gobiernan se distraen con tus necesidades, luego viene el vacio, la soledad, el vacio, la nada.
No, no eres tu, es mi desquiciada madrugada llena de gritos angustiados de pacientes adoloridos, es mi existencialismo al tope, es mi suspiro ahuyentado.
Esto de ausentarme, saltar recuerdos, bloquearte negativa y singularmente a mas no poder, tantos desengaños, salidas irrevocables a un mundo insensible han torturado mi alma. y sigues aqui, pero ya no estaras mañana cuando la luz me muestre tus rostros marcados de demencia.

martes, 17 de julio de 2012

El amor es un centro

Una esperanza un huerto un páramo
una migaja entre dos hambres
el amor es campo minado
un jubileo de la sangre
cáliz y musgo/ cruz y sésamo
pobre bisagra entre voraces
el amor es un sueño abierto
un centro con pocas filiales
un todo al borde de la nada
fogata que será ceniza
el amor es una palabra
un pedacito de utopía
es todo eso y mucho menos
y mucho más/ es una isla
una borrasca/ un lago quieto
sintetizando yo diría
que el amor es una alcachofa
que va perdiendo sus enigmas
hasta que queda una zozobra
una esperanza un fantasmita.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Desdichas en luna llena


Quiero pensar que aun estoy entre tus fantasías, que mi mirada aun eriza tu piel, que tu sonrisa y los besos fríos que me dabas aun esperan por mí. Pero no! Aquí estoy con el alma desolada una triste niña rota por ti, una mujer que llora desdichada por los ideales que dejaron de ser, recordando como el clima y el cielo nos cobijaban y nuestra burbuja flotaba sobre el tiempo. Me canse de esperar que a esta historia le siguiera una coma, una posibilidad, una bocanada de aire. 
No somos ellas las que fuimos, jamás volveremos a serlo… Ellas podían soñar, hablaban de un mundo colorido y lleno de vida; El corazón no lo tenía tan magullado, vivían en su pequeño planeta, vivían para sí mismas, Vivían para su amor. Hoy todo eso se acumula en capsulas de desdichas para noches de luna llena.

lunes, 6 de febrero de 2012

Máscaras

   Entre todas las gentes a diario tu rostro
se camufla con gestos comunes. No hay señales
de tus silencios suaves, del temblor de tus labios
debajo de los besos o en la urgencia del sexo.
Máscara de ti mismo, te disfrazas y niegas
el delicado estigma de tu parte más frágil.
Sólo tus ojos siguen, valientes, declarando
la emoción que te vence en la alcoba del agua.


De "Alcoba del agua" 2002

sábado, 4 de febrero de 2012

Dibujando Emociones





En el óleo de mi vida, se tejen mariposas adjuntas a tu imagen,
con tu sonrisa el pincel se esparce derritiendo
los colores y se saborea una fresca ración de espuma en la piel,
surrealismo mágico es el sustento de mis sueños,
Soy una niña alada en vuelta en la naturaleza de tu cosmos,
miro al horizonte decaído por las lágrimas desnudas,
resucitan alas en mis hombros me levantan del hastió,
Un susurro arremete desde el horizonte al que no me arrimo
y es tu dulce voz que me dice
descansa Amor....

martes, 31 de enero de 2012

Circulaciones Agobiantes


Tu recuerdo se aloja en mi memoria rocía poco a poco con su amarga ausencia mi garganta, gota a gota destruye mi determinación. 
Trago los pedacitos de recuerdo para deshacer el nudo que se forma en mi garganta,Respiro y el néctar consume ahora mi pecho.con cada latido deambula por mi sangre,se mezcla con la brisa que me trae tu olor, y el sabor de tus besos. 
Este veneno de desamparo  irriga hasta la última célula.Y no se conforma con consumir mi tiempo,También obnubila mi mente,donde plantea disputas endemoniadas,razones,pretensiones,deseos todas justo aquí...  
A pesar de los kilómetros de ausencia  y soledad que me gobiernan en estas noches de enero,
lanzo  leñas al fuego avivando la miel del dolor,termino por ceder y mi espíritu se asoma a tu ventana, te abraza y se acuesta a  tu lado,solo basta recobrar la conciencia para acurrucarme nuevamente en mi cuerpo y vivir en esta vida que no es vida sin la magia de tu amor.

jueves, 19 de enero de 2012

Despacio


Se me apaga tu cuerpo entre las manos
tan despacio.
Pavesa diminuta, luz efímera
tu amor, aunque me empeñe en sustentarlo.
Tan despacio te pierdo.
Y hasta el dolor que aferro con argucias
se vuelve limitado y manejable.
Tan despacio te pierdo,
con tanta exactitud,
irrevocablemente.

De "Alcoba del agua" 2002 Josefa Parra

Cosas que no tendremos

Cosas que no tendremos:

Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches del verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de otoño.

Cosas que me he perdido:

No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre entre las sábanas.

Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.

De "Alcoba del agua" 2002 Josefa Parra

Poemas de Josefa parra

I -Del tacto

Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.
Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.


II -Del olfato

La vainilla; el espliego; el verdín; la canela.
A veces un aroma delgado como de agua,
como de nube o lluvia; a veces un violento
perfume que recuerda la piel de una gacela,
el sudor y la sangre de un animal en celo.
Pero siempre, al final, la vainilla, el espliego...


III -De la visita

Para tus ojos.
Para tus ojos fieramente abiertos.
Para tus ojos fijos.
Para tus ojos con caudal de fiebre.
Para tus ojos grandes.
Una orquídea de carne voluptuosa
para tus ojos ávidos
con vocación de abejas.


IV -Del gusto

Hay sal sobre los labios. En la lengua,
un resto de naufragios y sirenas,
tal vez algas, y el gusto de los fondos
espumosos y verdes del océano.
El sexo siempre sabe a mar de invierno,
a galernas en medio de la noche.


V -Del oído

Se levanta tu voz, se enrosca y se estremece,
serpiente y remolino, se enzarza en mis cabellos,
sube aún, se engrandece, se enajena en rugido
y pierde la noción del trino o la palabra.
Eres otro en tu voz. No conozco a ese hombre
que grita en el placer, delicioso extranjero
que habla lenguas angélicas en una cama impura.

De "Alcoba del agua" 2002

Odiando estos Tiempos

El tiempo pasa y de la mano van nuestros años decayendo; La juventud nos envuelve solo por un instante y aprendemos cosas valiosas si realmente miramos que es lo que está debajo de la superficie; ahora que ha pasado el tiempo y sé que he vivido algo me siento extraña en estos tiempos, añoro la buena música, los viejos amigos; compartir un relato, libros, un café, un te odio directo y sin compasión; el sexo salvaje, los parciales, las vacas para almorzar o hacer la botella, la sincronía de las miradas coquetas, no quiero esa consecuencia de un amor correspondido a medias, no quiero amores de alquiler, ni besos que no me estremecen; estos tiempos están colmados de superficialidad, pasamos inmersos en el estrés de vivir en un mundo tan inútil, tan plástico y que lo mejor que nos podría pasar es que nos llegue la muerte al alcanzar el orgasmo después de masturbarnos.
Estos tiempos apagan el calor humano, volviéndonos zombies, o aparatejos mecánicos que viven el día, solo para despertar, trabajar, comer y dormir.
Extraño esos instantes en donde me sentía viva, donde las pequeñas cosas eran las que valían la pena, solo amaba las cosas sencillas y no las dejaba de lado. Por eso hoy somos tan infelices, pasamos por el mundo pendientes de cosas vánales, de lo delgada que estas mariana, de lo fea que es la novia de fulano, de la pinta tan ridícula que tiene sutana.
Pasamos todo el día enfrente a una maquina, que día a día como hordas de zombies devora el cerebro de los jóvenes, viviendo en un mundo irreal y plástico, metidos de cabeza en el consumismo, no nos percatamos que muy cerca a nosotros esta la ventana, con los pájaros cantando, con un día soleado; una realidad tangible que nos invita a respirar el aire fresco, a compartir con el otro, y a vivir realmente, vivir que es lo único que podemos hacer para sentirnos plenos.

domingo, 8 de enero de 2012

Nota 1

El andar entre caminos estereotipados, sacara tu lado infernal tarde o temprano.
Todos nuestros miedos tienen un origen desconocido. Yo he decidido encontrar paso a paso los míos; Uno de ellos la avaricia por el juego y el mar. Mi búsqueda empieza por delimitar mis pensamientos, me refugio en la meditación como mecanismo para viajar dentro de mi ser, aquellas vidas que he recorrido y me han marcado, y Me han llevado a vivir la presente. Estas son solo unas notas sobre mis viajes internos.
Vigilante y neurótica, mi alma se asoma al abismo donde encuentro pasajes a mundos alternos. Viajando por la densa arena hallo un muelle, recostado a él una canoa; Su capitán invita a subir un tierno niño de 14 años terrenales, dentro de su alma milenios universales. Subo a ella, mi piel se hace una con la madera húmeda de aquella vieja canoa, nos adentramos en el pantano, arboles, peces y cangrejos los únicos habitantes, las aves se zambullen en el agua turbia de aquella ciénaga. Finalmente arribamos mi pequeño chofer mal oliente y yo a una gran casa, me señala un camino, allí hallare las respuestas a mis miedos.
La casa una joya en su tiempo, seguro construida alrededor de los años 20; Se encuentra ahora en ruinas gobernada por la naturaleza, sus ventanas, puertas rotas y rejas carcomidas por la sal del mar. La costa golpea contra un extremo, posee un gran salón de eventos, un bar y un par de habitaciones donde solo rondan serpientes y cangrejos. Cierro los ojos vuelvo en mí, pero algo parece halarme hacia ese lugar, regreso y aquella casa cobra vida.
Veo mí ser reflejado en una ventana, soy un varón de unos 40 y tantos años vestido de smoking. De repente soy sorprendido por unos brazos alrededor de mi cuello y unos labios que roban mi aliento; Una hermosa mujer rubia alta de singular sonrisa me toma de la mano y me conduce a una mesa de póker, a lo lejos unas niñas bailan y saltan, corren y se abalanzan contra mí, asumo que son mis hijas, las cargo y beso.
Me sorprende la orquesta que inicia su tanda, pero sigo el camino el cual la rubia me abre paso.
Inicia el juego, luego de 3 manos de fortuna insisto en seguir la partida, el sol se oculta y las familias empiezan a abandonar el club. Llega la noche, he sido el vencedor aumenta mi fortuna y la alegría me hace beber y comer hasta el cansancio. Mi familia y yo nos disponemos a descansar dejando el restaurante. Vuelvo en mí, abro los ojos y la respiración se entre corta. Me acomodo y prosigo en mi viaje. Regreso justo en el momento de una gran apuesta, desabrocho el cuello de mi camisa y las mangas, retiro mi saco. Sudo y bebo champagne, mi esposa se levanta de mi lado me retira su apoyo. Barajan las cartas y pido una más. Las escrituras del club están en la mesa, el gordinflón bancario a mi lado parece mantener la compostura aunque su deseo por adquirir mi negocio no es un secreto. Respiro y sudo aun mas, en el juego no sabemos cuándo es el momento de parar las apuestas, y ahora estamos a una carta de perder mi gran sueño o ganar mucho más para mí y los míos.
Pagan por ver y estoy perdido, he arruinado en un segundo lo que con muchos años de trabajo construí con mis manos… La locura se apodera de mí, grito y bebo; mi mujer llora en un rincón. Echo a todo el mundo y sin embargo se ríen los demás jugadores, siento que ha sido una trampa. He perdido todo, reviento los espejos, grito a los empleados. Luego de esa estampida de agresividad, todo queda en silencio. Solo quedamos mi esposa y yo. Las niñas fueron despachadas con la familia. Lloro, me golpeo, Ebrio y sin conciencia camino hacia el despacho, y de un cajón del escritorio principal saco un gran revolver, corro hasta el gran salón, tomo a mi esposa la abrazo nos vamos juntos hasta el muelle que da al mar, una gran brisa nos estremece, caminamos hasta el acantilado, beso a esta hermosa dama y deposito en su pecho una de las balas. Lanzo su cuerpo contra la gran marea y da contra las rocas, la sangre mancha el mar. Lágrimas y decepción son todo lo que me queda, tomo con fuerza el revólver y apunto a mi sien. La bala penetra en forma transversal mi cráneo pierdo poco a poco la vista y caigo rápido hacia el mar, las olas fuertes me golpean, me estremecen y contra las rocas vomito mi último bocado de frutos del mar.