domingo, 8 de enero de 2012

Nota 1

El andar entre caminos estereotipados, sacara tu lado infernal tarde o temprano.
Todos nuestros miedos tienen un origen desconocido. Yo he decidido encontrar paso a paso los míos; Uno de ellos la avaricia por el juego y el mar. Mi búsqueda empieza por delimitar mis pensamientos, me refugio en la meditación como mecanismo para viajar dentro de mi ser, aquellas vidas que he recorrido y me han marcado, y Me han llevado a vivir la presente. Estas son solo unas notas sobre mis viajes internos.
Vigilante y neurótica, mi alma se asoma al abismo donde encuentro pasajes a mundos alternos. Viajando por la densa arena hallo un muelle, recostado a él una canoa; Su capitán invita a subir un tierno niño de 14 años terrenales, dentro de su alma milenios universales. Subo a ella, mi piel se hace una con la madera húmeda de aquella vieja canoa, nos adentramos en el pantano, arboles, peces y cangrejos los únicos habitantes, las aves se zambullen en el agua turbia de aquella ciénaga. Finalmente arribamos mi pequeño chofer mal oliente y yo a una gran casa, me señala un camino, allí hallare las respuestas a mis miedos.
La casa una joya en su tiempo, seguro construida alrededor de los años 20; Se encuentra ahora en ruinas gobernada por la naturaleza, sus ventanas, puertas rotas y rejas carcomidas por la sal del mar. La costa golpea contra un extremo, posee un gran salón de eventos, un bar y un par de habitaciones donde solo rondan serpientes y cangrejos. Cierro los ojos vuelvo en mí, pero algo parece halarme hacia ese lugar, regreso y aquella casa cobra vida.
Veo mí ser reflejado en una ventana, soy un varón de unos 40 y tantos años vestido de smoking. De repente soy sorprendido por unos brazos alrededor de mi cuello y unos labios que roban mi aliento; Una hermosa mujer rubia alta de singular sonrisa me toma de la mano y me conduce a una mesa de póker, a lo lejos unas niñas bailan y saltan, corren y se abalanzan contra mí, asumo que son mis hijas, las cargo y beso.
Me sorprende la orquesta que inicia su tanda, pero sigo el camino el cual la rubia me abre paso.
Inicia el juego, luego de 3 manos de fortuna insisto en seguir la partida, el sol se oculta y las familias empiezan a abandonar el club. Llega la noche, he sido el vencedor aumenta mi fortuna y la alegría me hace beber y comer hasta el cansancio. Mi familia y yo nos disponemos a descansar dejando el restaurante. Vuelvo en mí, abro los ojos y la respiración se entre corta. Me acomodo y prosigo en mi viaje. Regreso justo en el momento de una gran apuesta, desabrocho el cuello de mi camisa y las mangas, retiro mi saco. Sudo y bebo champagne, mi esposa se levanta de mi lado me retira su apoyo. Barajan las cartas y pido una más. Las escrituras del club están en la mesa, el gordinflón bancario a mi lado parece mantener la compostura aunque su deseo por adquirir mi negocio no es un secreto. Respiro y sudo aun mas, en el juego no sabemos cuándo es el momento de parar las apuestas, y ahora estamos a una carta de perder mi gran sueño o ganar mucho más para mí y los míos.
Pagan por ver y estoy perdido, he arruinado en un segundo lo que con muchos años de trabajo construí con mis manos… La locura se apodera de mí, grito y bebo; mi mujer llora en un rincón. Echo a todo el mundo y sin embargo se ríen los demás jugadores, siento que ha sido una trampa. He perdido todo, reviento los espejos, grito a los empleados. Luego de esa estampida de agresividad, todo queda en silencio. Solo quedamos mi esposa y yo. Las niñas fueron despachadas con la familia. Lloro, me golpeo, Ebrio y sin conciencia camino hacia el despacho, y de un cajón del escritorio principal saco un gran revolver, corro hasta el gran salón, tomo a mi esposa la abrazo nos vamos juntos hasta el muelle que da al mar, una gran brisa nos estremece, caminamos hasta el acantilado, beso a esta hermosa dama y deposito en su pecho una de las balas. Lanzo su cuerpo contra la gran marea y da contra las rocas, la sangre mancha el mar. Lágrimas y decepción son todo lo que me queda, tomo con fuerza el revólver y apunto a mi sien. La bala penetra en forma transversal mi cráneo pierdo poco a poco la vista y caigo rápido hacia el mar, las olas fuertes me golpean, me estremecen y contra las rocas vomito mi último bocado de frutos del mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario