Me regocijo
entre hechos pasionales llenos de locura en la oscuridad de mi habitación.
Desearte,
sentirte mía, tenerte cerca para explicarte las desventuras de mi enamoradizo corazón,
que tiene como norte conocer y conquistar los rincones solitarios de tu alma.
No miento, a
decir verdad, tengo el fabuloso don de echar todo a perder en lo que relaciones
se refiere, por esta razón querida mía, no le pido una que no podamos mantener.
Solo quisiera su compañía una o 2 noches al mes, hablar amenamente, tener entre
mis brazos a una mujer soñadora que lee, es todo un reto. Y como cada reto debo
superarlo este no será la excepción.
Para hablarle
un poco de mi, debo decir que estoy marcada por una soledad constante, una
soledad llena de pasajes mitológicos, encuentros con el cosmos, nunca he podido
sentirme duraderamente feliz, siempre esa felicidad efímera se ve empañada por
sucesos antagónicos en esta historia que aun me decido a escribir. Suelo perder
la cabeza por mujeres de sonrisa tierna, buen hablar y un hermoso par de
piernas para besar, justo la descripción más precisa para usted.
Y ahora es una certeza, mi locura esta empapada de su ser.
E. Herrera
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