miércoles, 19 de febrero de 2014

Tan habitual sentirme derrotada, al querer conformar eso que nunca he podido tener.
Un dolor que atraviesa cada vértebra y que confina a mi ser a refugiarse en sustancias que hacen perder la lucidez.
Esperar una caricia que jamás llega cuando la necesitas, una mirada, una escucha, Esperar...
Deambular entre labios, risas, alcohol, baile, miradas...
Caer en el vacío, entre cuerpos que desnudan cuerpos, cuerpos que no trascienden al corazón, que no sofocan la razón.

sábado, 15 de septiembre de 2012


Este fue uno de los primeros poemas que me hizo amar la poesía  a mis 9 años, sollozaba de dolor y sentía una herida. Hoy sé, que era la percepción mágica de un futuro tormentoso en el amor.

No quiero que te vayas
dolor, ultima forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aqui, mas lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tu,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.

Yo no necesito tiempo
Para saber cómo eres:
Conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti conocer
En lo que callas, o en esas
Palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
Que estás viviendo, no sabe
Más que alusiones de ti,
Pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
En lo que tú has hecho, antes,
Sumas acciones con sonrisa,
Años con nombres, será
Ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
En ese desgarramiento
Brutal de tiniebla y luz,
Donde se revela el fondo
Que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
Desnuda ya del equivoco,
De la historia, del pasado,
Tú, amazona en la centella,
Palpitante de recién
Llegada sin esperarte,
Eras tan antigua mía,
Te conozco tan de tiempo,
Que en tu amor cierro los ojos,
Y camino sin errar,
A ciegas, sin pedir nada
A esa luz lenta y segura
Con que se conocen letras
Y formas y se echan cuentas
Y se cree que se ve
Quien eres tú, mi invisible.
P. Salinas

Pedro salinas – La voz a ti debida

Ahí, detrás de la risa,
Ya no se te conoce.
Vas y vienes, resbalas
Por un mundo de valses
Helados, cuesta abajo;
Y al pasar, los caprichos,
Los pronto te arrebatan
Besos sin vocación,
A ti, la momentánea
Cautiva de lo fácil.
“¡Que alegre!”, dicen todos.
Y es que entonces estás
Queriendo ser tú otra,
Pareciéndote tanto
A ti misma, que tengo
Miedo a perderte, así.
Te sigo. Espero. Sé
Que cuando no te miren
Túneles ni luceros,
Cuando se crea el mundo
Que ya sabe quien eres
Y diga: “si, ya sé”,
Tú te desataras,
Con los brazos en alto,
Por detrás de tu pelo,
La lazada, mirándome.
Sin ruido de cristal
Se caerá por el suelo,
Ingrávida careta
Inútil ya, la risa.
Y al verte en el amor
Que yo te tiendo siempre
Como un espejo ardiendo,
Tú reconocerás
Un rostro serio, grave,
Una desconocida
Alta, pálida y triste,
Que es mi amada. Y me quiere
Por detrás de la risa.
LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 285 a 309
¿Por qué tienes nombre tú,
día, miércoles?
¿Por qué tienes nombre tú,
tiempo, otoño?
Alegría, pena, siempre
¿por qué tenéis nombre: amor?
Si tú no tuvieras nombre,
yo no sabría qué era
ni cómo, ni cuándo. Nada.
¿Sabe el mar cómo se llama,
que es el mar? ¿Saben los vientos
sus apellidos, del Sur
y del Norte, por encima
del puro soplo que son?
Si tú no tuvieras nombre,
todo sería primero,
inicial, todo inventado
por mí,
intacto hasta el beso mío.
Gozo, amor: delicia lenta
de gozar, de amar, sin nombre.
Nombre: ¡qué puñal clavado
en medio de un pecho cándido
que sería nuestro siempre
si no fuese por su nombre!

sábado, 8 de septiembre de 2012


Me regocijo entre hechos pasionales llenos de locura en la oscuridad de mi habitación.
Desearte, sentirte mía, tenerte cerca para explicarte las desventuras de mi enamoradizo corazón, que tiene como norte conocer y conquistar los rincones solitarios de tu alma.
No miento, a decir verdad, tengo el fabuloso don de echar todo a perder en lo que relaciones se refiere, por esta razón querida mía, no le pido una que no podamos mantener. 
Solo quisiera su compañía una o 2 noches al mes, hablar amenamente, tener entre mis brazos a una mujer soñadora que lee, es todo un reto. Y como cada reto debo superarlo este no será la excepción.
Para hablarle un poco de mi, debo decir que estoy marcada por una soledad constante, una soledad llena de pasajes mitológicos, encuentros con el cosmos, nunca he podido sentirme duraderamente feliz, siempre esa felicidad efímera se ve empañada por sucesos antagónicos en esta historia que aun me decido a escribir. Suelo perder la cabeza por mujeres de sonrisa tierna, buen hablar y un hermoso par de piernas para besar, justo la descripción más precisa para usted.
Y ahora es una certeza, mi locura esta empapada de su ser.

E. Herrera
¿Como voy a detenerte con
palabras desnudas, promesas
pegadas entre si con sangre,
o con el olor de amar
un recuerdo distante?

Joy Harjo