El nunca dice más de 5 palabras, sus ojos son 2 esferas que cargan el peso de unas cuantas vidas, nunca asistió a ninguna guerra de hombres pero las de su alma son más feroces. Caminó sin parar por bocado para sí y los suyos. Invoca la energía suprema universal para todo cuanto pueda. Agradece hasta los más duros golpes a la vida, el alcohol solo alimenta el agujero en su interior. Sus errores son escalones al andar.
Solo a él escucho cuando calla, me mira a los ojos y sonríe. Las palabras sobran cuando las almas se miran. Sabe, que aun soy esa niña de ojos tristes y mirada endemoniada a la que muchos harán sufrir y pocos soñar. Me dice… no temas, a lo que respondo nunca más.
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