
Y es que no comprendo que nos mueve a actuar como lo hacemos.
El deseo nos domina,
modifica nuestras ganas,
y aprovechamos la luz que nos envuelve para salir a cazar.
La pasión enloquece los sentidos.
Sus olores y roces aceleran nuestro corazón.
Los instintos activos.
La presa danza y desnudamos cada una de sus fibras
Las pintamos con nuestra lengua, con los dedos.
Ahí él aprovecha y se alimenta de sus ilusiones, sus deseos escondidos, su energía mas provechosa.
Hasta que ellas se sienten seguras en los brazos de ambos y procedemos a Matarlas en vida. Eli Herrera
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