miércoles, 24 de febrero de 2010


Es increible este juego que nos gastamos, nuestras miradas se cruzan en medio del salon y surge el deseo por volver.
Tu, la inalcanzable, la indomable, jugadora de tantas partidas, ven, envuelveme en tus brazos una vez mas.
Tu, mujer de arena, hazme caer hacia el vacio. Guiame, danza y canta tus odas hermosa sirena; embrujame hasta perderme en la isla de tu cuerpo.
Sigue sonriendo, sigue cantando tus melodias en silencio, rozame con tus labios, llename de ti.

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