
Nuestros cuerpos reposando sobre el gran arbol, almas desnudas, energias conociendose, alimentandose, deseandose.
Me filtreas como si fuese la primera vez, con el mismo deseo de cuando eramos jovenes.
Eres mi afrodita, oh dulce y hermosa diosa poseeme; Que mi cuerpo sea tu palacio y mi alma tu alimento.
Gobierna en el trono de mis pechos, cabalga por los senderos de mi piel, y en cada territorio que conquistes hazme gritar de placer.

